...para Josefina
Pedacito de cielo:
Tu breve pero acelerado latir nos conmovió por sólo dos días. Algunas voces resuenan asumiendo que todo tiene su porqué, y que tu partida no es la excepción. Te conocí ocupando el vientre de tu calma madre y a través de los anhelos y las esperanzas de tu padre. Recorriste esta existencia desde una cajita de plástico adornada de tubos que conducían a la reconciliación del espacio que podrías haber llenado; sin embargo partiste.
Nos has calado lo más profundo de nuestros propios corazones. Tu falencia sanguínea se convirtió en el germen de nuestros pesares.
Tan pura, tan extremadamente inocente. Quién sabe si en algún momento sentiste el cariño de todos nosotros, es por eso que tengo la necesidad de decir que te amé desde el día en que supimos o asumimos que gozaríamos de tu alegría. Mas, el deseo de otros, o quizás el tuyo propio te invitó a la pronta partida.
Has plasmado la fragilidad humana. Has recalcado cuan débil somos pese a nuestras ansias de voluntad, de control, de poder.
Has plasmado la fragilidad humana. Has recalcado cuan débil somos pese a nuestras ansias de voluntad, de control, de poder.
Josefina, angelito... ¿Cuáles fueron tus sueños?, ¿fue demasiado el sufrimiento?
Perdón si mis esperanzas no fueron las suficientes.
Perdón si mis esperanzas no fueron las suficientes.

Alguien una vez me dijo, que sería mi padre el que te tendría en sus brazos. De ser así, no te preocupes, porque te aseguro que son reconfortantes, fuertes, y por sobre todo llenos de cariño para su nieta, la eternamente niña.
No me cuestionaré tu paradero, pero sí el paso.
Esperaba que vivieras, ahora: espero que rías.
Un beso, tu tía.
Esperaba que vivieras, ahora: espero que rías.
Un beso, tu tía.
