...pasión
Muchos disfrutan de la música, otros del cine, los libros, las teleseries, los artículos de belleza, la danza, el joteo, el alcohol, las mujeres, lo esotérico, las servilletas, el fútbol, la moda, las tiendas, el mall, las ofertas, los conciertos, la lucha social, los viajes, el pelambre, el voyerismo, la biología, las estrellas, la tecnología, la cocina, e incluso... messenger.
En fin, hay para todos los gustos.
Parece ser tan fácil apasionarse por algo... Sin embargo, los ideales nos juegan una mala pasada. Las exigencias para encontrar algo que nos carcoma hasta la última entraña nos frena haciéndonos re-re-reflexionar sobre cuál puede ser el mejor placer para nuestro idilio diario.
Demasiada abulia...
Tan sólo un motorcito para el día a día. Un cosquilleo que dependa sólo de nuestra voluntad para obtenerlo. Algo que se nos entregue como la más fácil de las cortesanas porteñas (Sin ofender al gremio).
Pero qué. Qué.
Antes, no lo niego, era el flamenco, en su estado más puro, más animalesco, pero ahora... No se ajusta, no se amolda, no se entrega. Y claro... me pongo el cartel: "Se Busca Pasión tiempo completo"
Cómo podemos apartar al Otro del mundo de las pasiones? En una relación, claro que es vital la pasión, pero en qué momento los sentimientos se alejan para convertir a un ser, en una pasión. Me explico? Deseamos con fervor, necesitamos.... tal como una pasión, mas: ¿cuándo lo diferenciamos adjudicándole un valor que involucre un aplazamiento de mi placer por sobre el goce, o al menos, la estabilidad de él?
Creo que la diferencia está en el grado de obtención. Lo que depende sólo de nuestra voluntad, podría ser sólo una pasión, pero cuando nos disponemos a la empatía del otro, la paciencia y la tolerancia le dan el giro a un sentimiento. Una compañía constante en pos del deseo.
En fin, hay para todos los gustos.
Parece ser tan fácil apasionarse por algo... Sin embargo, los ideales nos juegan una mala pasada. Las exigencias para encontrar algo que nos carcoma hasta la última entraña nos frena haciéndonos re-re-reflexionar sobre cuál puede ser el mejor placer para nuestro idilio diario.
Demasiada abulia...
Tan sólo un motorcito para el día a día. Un cosquilleo que dependa sólo de nuestra voluntad para obtenerlo. Algo que se nos entregue como la más fácil de las cortesanas porteñas (Sin ofender al gremio).
Pero qué. Qué.
Antes, no lo niego, era el flamenco, en su estado más puro, más animalesco, pero ahora... No se ajusta, no se amolda, no se entrega. Y claro... me pongo el cartel: "Se Busca Pasión tiempo completo"
Cómo podemos apartar al Otro del mundo de las pasiones? En una relación, claro que es vital la pasión, pero en qué momento los sentimientos se alejan para convertir a un ser, en una pasión. Me explico? Deseamos con fervor, necesitamos.... tal como una pasión, mas: ¿cuándo lo diferenciamos adjudicándole un valor que involucre un aplazamiento de mi placer por sobre el goce, o al menos, la estabilidad de él?
Creo que la diferencia está en el grado de obtención. Lo que depende sólo de nuestra voluntad, podría ser sólo una pasión, pero cuando nos disponemos a la empatía del otro, la paciencia y la tolerancia le dan el giro a un sentimiento. Una compañía constante en pos del deseo.
Pasión hacia un algo...
Fusión para alguien...

